¿Quién no ha experimentado la sensación de
levantarse un día por la mañana sin un plan, sin un propósito definido, sin una
agenda mental o escrita que explique lo que vamos a hacer? En días así no
logramos casi nada, o mejor dicho, nada. Vamos a la deriva a lo largo del día y
nos sentimos hasta contentos cuando el día por fin termina.
Una lección importante de estos días sin rumbo es
que si queremos conseguir algo, debemos planificar. Aprender a gestionar el
tiempo, a organizar y a tomar en serio lo que queremos hacer.
El mundo está lleno de personas que han renunciado
a sus sueños por no tener objetivos claros. Fija tus objetivos para no
convertirte en uno de ellos.
Cada día se vuelve productivo y revelador cuando
logramos los objetivos que hemos planeado. El éxito es un proceso paso a paso.
Cumplir con nuestras tareas diarias nos aportará
una sensación de satisfacción y plenitud. La satisfacción siempre aumenta
nuestra confianza. Cuando nos sentimos bien con nosotros mismos, es más probable que disfrutemos más de la vida. Nos sentimos vigorizados y
realizados. Nuestra vida adquiere un nuevo sentido y, lo mejor de todo, se
vuelve divertida y estimulante.
Ahora, mientras avanzas hacia el éxito, establece
objetivos, plazos, fechas límite y metas fijas. Sólo así lograrás lo que te
propongas.
Cuando estableces objetivos, vives con un sano sentido
de la urgencia. La vida se vuelve más emocionante porque entras en una nueva
dimensión de ver las cosas como menos complicadas. Francamente, vives una vida
más gratificante.
Por increíble que parezca, un deseo ardiente es lo
suficientemente poderoso como para evitar una muerte segura.
La señora D., madre de un amigo mío de la universidad,
contrajo cáncer cuando su hijo tenía sólo dos años. Para empeorar las cosas, su
marido había fallecido sólo tres meses antes de que la diagnosticaran. Los médicos
le dieron pocas esperanzas. Pero la señora D. no se rindió. Estaba decidida a
vivir hasta lograr ver a su hijo graduarse en la universidad. Ella siguió
trabajando en una pequeña tienda que le había dejado su marido. Se
sometió a numerosas cirugías. Cada vez los médicos decían: “Sólo unos pocos meses
más”. El cáncer nunca se curó. Pero esos “pocos meses más” se convirtieron en
veinte años. Ella vio a su hijo graduarse en la universidad. Seis semanas
después, falleció. (David J. Schwartz).
Elige un objetivo definido y pon toda tu energía, toda tu fuerza de voluntad, todo tu esfuerzo, todo detrás de ese objetivo. Al hacerlo, sin duda vivirás por mucho más tiempo.
Recuerda que ninguna medicina del mundo, e incluso los médicos lo afirman, es tan poderosa para alargar la vida como el deseo de alcanzar tus sueños.
Fariddy Yunis

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